El FMI subraya que “en menos de siete años, la economía mundial se ha visto sometida a una excepcional secuencia de acontecimientos”. Entre ellos menciona la pandemia, los trastornos en las cadenas mundiales de suministro, las guerras en Ucrania y Oriente Medio (y su repercusión en los precios de la energía y otras materias primas), y los importantes cambios registrados en las barreras y las relaciones comerciales.
“Pero pese a este aluvión de shocks, la economía mundial ha resistido”, destaca el organismo. Los mercados laborales han seguido mostrando dinamismo, los sistemas financieros han resistido y la inflación ha retrocedido tras tocar máximos en muchas economías, aunque sigue siendo persistente en varios casos.
Esta resiliencia se reflejó en los pronósticos del FMI, que se mantienen prácticamente sin cambios respecto a los realizados en abril. La actividad mundial crecería 3,1% en 2026 y un 3,4% en 2027, y la inflación general mundial aumentaría hasta el 4,7% este año y luego descendería al 4,1% el año próximo.
Resiliencia y desafíos
Hay dos grupos de factores que han ayudado a la economía mundial. En primer lugar, la reconfiguración de las vías de suministro de energía, el aumento de la producción energética en otros países, el uso de las reservas, la sustitución por fuentes alternativas -como las renovables- y el aumento de la eficiencia energética han ayudado a amortiguar el impacto. En segundo lugar, el auge de la inversión impulsada por la inteligencia artificial (IA) impulsó la actividad mundial y apoyó el comercio internacional.
No obstante, el FMI advierte que “esa resiliencia está bajo presión”. Los márgenes de ajuste que contribuyeron a la resiliencia tienen sus límites, y los riesgos se inclinan hacia un deterioro de la situación. Una nueva escalada de los conflictos, un reajuste de las expectativas acerca de la IA, un recrudecimiento de las tensiones comerciales y las vulnerabilidades fiscales podrían minar el crecimiento.
Del lado positivo, un mayor ímpetu de la inversión en IA y de las consiguientes mejoras de la productividad, o bien una moderación sostenida de las tensiones geopolíticas y comerciales, podrían afianzar el crecimiento.
De acuerdo al FMI, se deben adoptar medidas por el lado del ingreso para lograr que los marcos fiscales puedan responder más eficazmente a los shocks disruptivos y crear margen de maniobra para la aplicación de políticas.