El informe de Puente señala que el escenario global en 2026 presenta perspectivas más equilibradas, con un crecimiento económico estable (aunque más modesto frente al año previo) en torno al 3% anual y mayor inflación esperada (+4,4%), de acuerdo al FMI. La ausencia de un acuerdo entre EEUU e Irán que ponga fin al conflicto en Medio Oriente a más de seis meses de iniciado, y su prolongación en el tiempo, podrían redundar en una nueva corrección a la baja en el crecimiento global esperado y al alza en lo que respecta a la inflación.
En este escenario, al menos por ahora se espera que la demanda de materias primas continúe resiliente, en ausencia de recesión. En tanto, la oferta se mantiene condicionada por el entorno geopolítico, las condiciones climáticas y el panorama macroeconómico, que impactará sobre la evolución de los precios.
En el plano geopolítico, las tensiones militares en Medio Oriente durante setiembre, sumadas a las fricciones en el Estrecho de Ormuz –representa alrededor del 20% del comercio global de petróleo–, que aumentaron el riesgo en el suministro, generaron volatilidad sobre las cotizaciones. La perspectiva a corto plazo para el petróleo es que la demanda muestre cierta resiliencia –adecuándose el próximo año– y la oferta vuelva a acomodarse una vez que se alcance un acuerdo definitivo. Se estima que el crudo Brent promedie los US$ 105 el barril en el cuarto trimestre, de acuerdo a proyecciones de la Administración de Información de Energía de EEUU (EIA, por sus siglas en inglés) presentadas a inicios de mes.
Dinámicas recientes
El índice general de commodities (ETF GSG) se incrementó 1,3% en los últimos 30 días, con desempeños dispares. Esta evolución estuvo impulsada por el alza en los precios de los hidrocarburos, seguido por los alimentos. A contramano de esta dinámica, los metales preciosos y los industriales exhibieron mermas en el período.
Las cotizaciones del crudo operaron mixtos en los últimos 30 días debido a nuevos ataques a embarcaciones en el Estrecho de Ormuz y sobre infraestructura energética. No obstante, desde Washington indicaron que se mantienen conversaciones productivas con Irán, alejando temores de un recrudecimiento del conflicto. La inestabilidad de los acuerdos diplomáticos transitorios en los últimos meses marca que las cotizaciones del crudo son altamente sensibles a la geopolítica.
Los metales preciosos extendieron las pérdidas en los últimos 30 días, respondiendo a múltiples factores tales como la expectativa de que la Fed vuelva a elevar la tasa de interés, la toma de ganancias y el fortalecimiento del dólar. En otro orden, los metales industriales –vinculados a la actividad económica– tuvieron resultados dispares, con el índice de referencia cediendo un 2,2% en los últimos 30 días. Dentro del segmento, el aluminio presentó una baja de 8,5%, mientras que el acero subió 3,9% y el cobre un 1,9%. Si bien la ralentización en el crecimiento global esperado y la prolongación de los conflictos geopolíticos podrían atenuar a corto plazo la expansión de la actividad, la demanda de mediano plazo de estos metales sería respaldada por cambios estructurales vinculados a la inteligencia artificial y la transición energética.
En cuanto a los commodities agrícolas, las cotizaciones de los principales cultivos exhibieron desempeños bajistas durante los últimos 30 días. Esta dinámica responde a la sobreoferta en los informes de la USDA, el fortalecimiento del dólar y el avance de la cosecha en EEUU. La variabilidad en las condiciones climáticas y otros factores externos impactan sobre las perspectivas de estos cultivos y la evolución de los precios a corto plazo.