El crecimiento y la creación de empleo han continuado a un ritmo firme en toda la región, a pesar de una serie de shocks. Las condiciones externas favorables -en particular una fuerte demanda en EEUU, precios altos de las materias primas, condiciones financieras favorables y el dinamismo en el sector del turismo y de las remesas- han ayudado a sustentar la actividad en gran parte de las Américas, contrarrestando los vientos adversos derivados de los aranceles, la incertidumbre comercial y las variaciones en las políticas migratorias.
“Estos vientos a favor están apuntalando las perspectivas a corto plazo, pero no pueden resolver los desafíos fundamentales de la región: el fuerte endeudamiento público y el débil aumento de la productividad”, señala el informe del FMI.
En la mayor parte de América del Sur, los precios favorables de la energía, los minerales y los cereales, los cambios en las relaciones comerciales a escala mundial y la limitada exposición a los conflictos geopolíticos están atrayendo inversiones del exterior y estimulando la actividad económica. En algunos países, estas dinámicas positivas se combinan con la mejora de los marcos de políticas para impulsar aún más el crecimiento y reducir las vulnerabilidades.
Gran parte del Caribe se está beneficiando de una fuerte demanda turística, lo que está ayudando a compensar los efectos negativos del aumento de los costos de las importaciones de combustible y alimentos. En América Central, la sólida demanda interna, impulsada por las afluencias de remesas y la reducción de la delincuencia violenta en algunos países, está permitiendo mantener altas las tasas de crecimiento.
De cara al futuro, se prevé que los continuos precios elevados de las materias primas, las condiciones financieras relativamente favorables, los flujos de remesas todavía altos y la solidez de la demanda mundial —en particular en el sector turístico— preserven una dinámica positiva a corto plazo en la región. Sin embargo, estas condiciones favorables deben considerarse una ventana de oportunidad más que una fuente permanente de mayor crecimiento.
Para aprovechar la actual coyuntura favorable será necesario abordar el problema de la persistente debilidad de la productividad de la región. Para elevar el crecimiento potencial será necesario actuar con decisión para eliminar las restricciones del lado de la oferta y crear un entorno más propicio para la inversión, el empleo formal, la innovación y la adopción de nuevas tecnologías.