La Cámara de Comercio de Productos Agroquímicos (Camagro) realizó el viernes 16 de octubre, en el Anexo del Palacio Legislativo, el encuentro “¿Qué hay detrás de los residuos en los alimentos? Límites máximos de residuos, ciencia y seguridad alimentaria”. La actividad reunió a autoridades, académicos y representantes públicos y privados.
En diálogo con Empresas & Negocios, el presidente de Camagro, Roberto Fontaina, explicó que la iniciativa surgió por la preocupación que genera en parte de la población la presencia de residuos de productos fitosanitarios en los alimentos. “Hablar de residuos en alimentos muchas veces genera cierto miedo en la sociedad”, señaló, y sostuvo que existen prejuicios sobre lo que implica detectar restos de un plaguicida en la comida.
Fontaina indicó que el propósito fue difundir cómo se establecen los límites máximos de residuos (LMR), qué significan y cómo se relacionan con la evaluación del riesgo. Son valores legales definidos según la dieta, la toxicología del producto y las prácticas agrícolas de cada país.
“Es un límite legal, hay que cumplirlo”, afirmó. Sin embargo, aclaró que superar ese valor no significa necesariamente que una persona vaya a sufrir una intoxicación o un efecto adverso. Destacó los amplios factores de seguridad y la necesidad de considerar la exposición del consumidor.
Acercar la información al consumidor
El presidente de Camagro sostuvo que la jornada buscó llegar especialmente a quienes no trabajan en la producción agrícola ni en el sector de los fitosanitarios. A su entender, el sector productivo conoce estos conceptos, pero al público general le cuesta interpretarlos.
“Hay que hablarlo para que se comprenda, para que se vea que está basado en ciencia”, expresó. Consideró que difundirlos permite comprender los controles y tomar decisiones informadas. “Queremos llegar a la población, a los consumidores”, remarcó al explicar el objetivo del taller.
Cómo se determinan los límites
La jornada incluyó una exposición de Paulina Marchant, especialista en Límites Máximos de Residuos y Evaluación de Riesgo al Consumidor de Bayer para América Latina. Marchant explicó que para establecer los LMR se consideran las buenas prácticas agrícolas, estudios toxicológicos y de metabolismo, patrones de consumo de alimentos y escenarios de exposición exigentes.
La especialista distinguió entre el incumplimiento de un límite legal y la existencia de un riesgo sanitario. Mientras los LMR sirven para controlar el uso de fitosanitarios y verificar buenas prácticas agrícolas, la evaluación de riesgo incorpora parámetros como la ingesta diaria admisible y la dosis de referencia aguda, vinculados con exposiciones de largo y corto plazo.
Destacó el monitoreo de residuos para verificar la normativa, detectar usos no autorizados y orientar medidas correctivas. Para interpretar los resultados, señaló la importancia de la representatividad de las muestras, los métodos de laboratorio y la publicación de los datos.
Comunicar el riesgo sin generar confusión
Claudio Canales Ríos, oficial científico sénior del Instituto Federal Alemán para la Evaluación de Riesgos, abordó la comunicación pública en su presentación “Productos fitosanitarios: mejor hablar de ciertas cosas”. Explicó que las emociones, las experiencias personales y la confianza en las instituciones influyen en cómo se perciben los riesgos.
Canales Ríos distinguió entre peligro, entendido como la capacidad de causar daño, y riesgo, que considera la probabilidad y gravedad de ese daño según las condiciones de exposición. También destacó la responsabilidad de los medios de comunicación y el desafío que representan las redes sociales y la inteligencia artificial para transmitir información con objetividad, veracidad, ética y transparencia.
El encuentro cerró con un panel integrado por Alba Negrín, de la Unidad Académica de Toxicología de la Facultad de Medicina (CIAT); Alex Hughes, de la Dirección General de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP); Norman Bennett, gerente de Inocuidad Alimentaria de Digebia; y Paulina Marchant. La moderación estuvo a cargo de Nicolás Lussich.
Las intervenciones coincidieron en la necesidad de explicar los mecanismos de control y diferenciar la detección de residuos de una evaluación de riesgo para la salud. Para Fontaina, abrir esta conversación permite que los consumidores comprendan mejor una cuestión que, según afirmó, suele estar rodeada de temores y prejuicios.