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Buquebus acelera hacia el futuro con un ferry eléctrico de casi US$ 200 millones
Buquebus presentó en Buenos Aires el China Zorrilla, una embarcación con capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos. El proyecto incorpora propulsión 100% eléctrica y una infraestructura de carga desarrollada en ambas márgenes del Río de la Plata. Junto con la modernización de la terminal de Puerto Madero, la inversión total ronda los US$ 300 millones.
Fecha de publicación: 30/10/2026
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Redacción

La conexión entre Uruguay y Argentina se prepara para dar un salto tecnológico. Buquebus presentó en Buenos Aires el China Zorrilla, una embarcación de propulsión 100% eléctrica que unirá Colonia del Sacramento con Puerto Madero y que, por su capacidad y tecnología, constituye una de las apuestas más ambiciosas de la compañía.

Con espacio para 2.100 pasajeros y 225 vehículos, el ferry exigió no solo un desarrollo naval de gran escala, sino también obras de infraestructura eléctrica en ambos países. El proyecto se integra, además, a una inversión más amplia que incluye la modernización de la terminal porteña y que, en conjunto, ronda los US$ 300 millones.

De una idea a otra

La apuesta por la propulsión eléctrica tiene antecedentes en la trayectoria de Buquebus. En 2013, la compañía incorporó el Buque Francisco, presentado como el primer ferry de alta velocidad propulsado por gas natural licuado (GNL), una tecnología que permitió reducir las emisiones de CO₂ frente a embarcaciones convencionales similares.

El proyecto que se convertiría en el China Zorrilla también había sido concebido inicialmente para funcionar con GNL. Sin embargo, una propuesta de Incat Tasmania abrió la posibilidad de avanzar hacia una solución totalmente eléctrica. Juan Carlos López Mena, fundador de Buquebus, decidió dar ese paso sin esperar a una próxima embarcación.

“Cuando surgió la posibilidad de hacer un buque eléctrico, no quisimos esperar al próximo: quisimos que fuera este”, recordó durante la presentación. La decisión, explicó, respondió a una visión que buscaba innovar, conectar mejor a las dos orillas y hacerlo de una manera más sustentable. “Decidimos apostar a una tecnología que todavía parecía lejana, porque entendimos que el futuro había que empezar a construirlo hoy”, agregó.

López Mena también repasó su trayectoria, desde sus primeros trabajos hasta la construcción de una empresa que conecta regularmente a Uruguay y Argentina. “Soy un humilde trabajador. Empecé a los 13 años de cadete, de limpiador de baños, en una fábrica de camisas. Eso es el capitalismo. Podés nacer muy pobre y podés llegar a estar con ustedes hoy hablando”, expresó.

Su relato reforzó el mensaje que buscó transmitir durante el acto: la importancia de asumir riesgos, invertir y apostar por proyectos que inicialmente pueden parecer difíciles de concretar.

Un buque de otra escala

El China Zorrilla tiene aproximadamente 130 metros de eslora y 32 de manga. Construido en aluminio naval para reducir el peso y mejorar la eficiencia, cuenta con propulsión totalmente eléctrica y más de 40 megavatios hora (MWh) de almacenamiento energético.

Dispone de ocho waterjets y un sistema de gestión que administra la potencia necesaria para operar. En su desarrollo participaron Incat Tasmania, responsable de la construcción; Wärtsilä, vinculada a la propulsión y la carga; Corvus Energy, proveedora de las baterías; y DNV, a cargo de la clasificación y verificación técnica.

La embarcación posee tres niveles que combinan transporte, compras, gastronomía y descanso. La cubierta principal alberga un Duty Free de casi 2.300 metros cuadrados, mientras que la superior reúne restaurantes, cafés, bares, locales y espacios comunes.

La oferta incluye tres categorías de viaje —Turista, Business y Primera—, conectividad satelital, ascensores y soluciones de accesibilidad. La propulsión eléctrica también contribuye a reducir ruidos y vibraciones.

La propuesta apunta a que el trayecto entre Buenos Aires y Colonia trascienda el traslado y se integre a la experiencia turística, con espacios amplios, oferta comercial y servicios a bordo.

Para Incat, el proyecto constituye un hito en una relación de más de tres décadas con López Mena y Buquebus. Durante la presentación, Craig Clifford, managing director de Incat Australia, destacó la alianza: “Durante más de 30 años, Incat ha mantenido una relación especial con López Mena y Buquebus. Es una alianza basada en la confianza, la innovación y una visión compartida de lo que es posible lograr en la industria naval”.

“El China Zorrilla es la mejor embarcación que Incat ha construido jamás. Nos sentimos inmensamente orgullosos de haber contribuido a hacer realidad esta visión”, afirmó.

La energía detrás del viaje

La principal innovación del China Zorrilla está en su propulsión eléctrica, cuyo funcionamiento exige infraestructura capaz de abastecerse en ambos puertos. No bastaba con construir un ferry a baterías: también era necesario adaptar las terminales para suministrar la potencia requerida en cada escala.

En Colonia del Sacramento, UTE trabajó junto con la Administración Nacional de Puertos (ANP) y Buquebus en la instalación de una subestación y los sistemas de carga. En Buenos Aires, la adecuación eléctrica de la terminal de Puerto Madero contó con la participación de Edesur.

Ambas intervenciones debieron responder a una demanda muy superior a la de un ferry convencional. Según la empresa, los sistemas previstos manejan potencias de entre 15 y 16 megavatios.

Buquebus estima en unos US$ 14 millones la inversión en infraestructura de carga, monto que comprende las instalaciones asociadas y no solo los trabajos de las compañías eléctricas. El proyecto involucró también a la empresa, los organismos portuarios y otros participantes.

La experiencia evidencia que la transición hacia la movilidad eléctrica requiere mucho más que tecnología a bordo: demanda inversiones en redes, equipamiento y terminales capaces de sostener la operación.

En materia ambiental, la propulsión eléctrica elimina las emisiones directas de la combustión durante la navegación. En Uruguay, la elevada participación de fuentes renovables en la generación eléctrica es un factor favorable, aunque la huella total también depende del origen de la energía y del ciclo de vida de los equipos e instalaciones.

Dos países, una misma apuesta

La presentación del ferry también funcionó como una instancia para destacar el vínculo entre Uruguay y Argentina y el papel de la inversión privada en el desarrollo de proyectos que conectan a ambos países.

Bullrich, quien participó del acto, puso el acento en la relación bilateral y en el valor de las iniciativas empresariales que apuestan por ambos mercados. “El río que nos separa no es una frontera, es un puente”, afirmó, antes de describirlo como un “puente de inversión, trabajo y esfuerzo argentino y uruguayo”.

La dirigente argentina vinculó el proyecto con una forma de entender la integración regional, en la que la conectividad y la actividad empresarial contribuyen a fortalecer los vínculos entre las dos orillas.

“Celebremos dos países democráticos, dos países hermanos y una manera de mirar el mundo hacia adelante, conectados con empresarios que apuestan por ambos países, que invierten, que arriesgan, que se juegan por nuestro país”, expresó.

También hizo referencia a las condiciones necesarias para atraer inversiones y desarrollar empresas de gran porte. “Hoy Argentina envidia la posibilidad de tener esas grandes empresas. Quizás hoy con reglas de juego claras las va a tener”, señaló.

Luego de la presentación, Bullrich publicó un mensaje en redes sociales en el que dio la bienvenida a la embarcación y destacó su característica principal: “Bienvenido el China Zorrilla de Buquebus. El primer barco 100 % eléctrico que une nuestros países”.

Más allá de las declaraciones políticas, el proyecto requiere una coordinación concreta entre empresas, proveedores tecnológicos, organismos públicos y compañías de servicios de ambos países. La obra eléctrica en las dos terminales es una muestra de esa articulación.

Colonia como destino

Del lado uruguayo, la mayor capacidad del ferry y la renovación de la experiencia a bordo también se vinculan con la estrategia de Buquebus para fortalecer a Colonia del Sacramento como destino turístico.

La compañía busca que una proporción mayor de quienes llegan desde Buenos Aires permanezca más tiempo en Uruguay. La idea es ampliar la experiencia más allá de una excursión de pocas horas y generar oportunidades para hoteles, restaurantes, comercios, bodegas, operadores turísticos y propuestas culturales.

La oferta del destino incluye el patrimonio histórico, la gastronomía, las experiencias vinculadas al vino, los recorridos en bicicleta y moto, las actividades al aire libre y las propuestas de bienestar. A eso se suma una agenda de espectáculos y eventos que contribuye a extender el movimiento turístico durante todo el año.

La Plaza de Toros Real de San Carlos, por ejemplo, se ha incorporado a la programación de actividades culturales y artísticas, con conciertos y espectáculos que amplían las razones para visitar la ciudad. La compañía también impulsa propuestas temáticas y alianzas comerciales para facilitar el acceso a distintas experiencias.

El objetivo es que la conectividad entre Buenos Aires y Colonia funcione como parte de un circuito turístico más amplio, capaz de atraer distintos perfiles de visitantes y de distribuir el gasto entre más actividades y servicios.

En esa estrategia, el China Zorrilla aporta capacidad, confort y una nueva plataforma tecnológica. Su impacto turístico dependerá, sin embargo, de que la oferta en destino acompañe esa evolución y logre transformar el mayor flujo de pasajeros en estadías más prolongadas y actividad económica.

El comienzo de otra etapa

El China Zorrilla representa una apuesta de largo plazo para Buquebus. La compañía combina una nueva embarcación, una infraestructura energética específica y un plan de modernización portuaria con la intención de transformar la conectividad entre Argentina y Uruguay.

El proyecto también permitirá acumular experiencia sobre el desempeño de la propulsión eléctrica en una operación comercial de gran porte. La información que surja de su funcionamiento podrá servir como referencia para evaluar futuras inversiones, aunque la empresa ha señalado que cualquier incorporación de nuevas embarcaciones dependerá de la evolución tecnológica, la demanda y los resultados obtenidos.

Por ahora, el desafío es poner en funcionamiento y consolidar un sistema que involucra mucho más que el ferry: desde las baterías y los equipos de propulsión hasta las redes eléctricas, los cargadores y las terminales.

La decisión de López Mena de no esperar a una próxima generación de barcos sintetiza el sentido de la apuesta. “El futuro había que empezar a construirlo hoy”, sostuvo durante la presentación.

Con el China Zorrilla, Buquebus busca convertir esa idea en una operación concreta: conectar las dos orillas con una embarcación eléctrica de gran escala y demostrar que la innovación naval requiere, al mismo tiempo, inversión, infraestructura y cooperación entre los actores de ambos países.

Las cifras del China Zorrilla

2.100 pasajeros: capacidad máxima de la embarcación.

225 vehículos: capacidad de la bodega.

130 metros: eslora aproximada.

32 metros: manga aproximada.

Más de 40 MWh: capacidad del sistema de almacenamiento de energía.

8 waterjets: equipos de propulsión.

16 MW: potencia aproximada de las estaciones de carga en Buenos Aires y Colonia.

US$ 14 millones: inversión aproximada en infraestructura de carga.

Casi US$ 200 millones: inversión en el buque y la infraestructura energética asociada.

Cerca de US$ 300 millones: inversión total si se incluye la modernización de la terminal de Puerto Madero.

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