El estudio Talento e Inteligencia Artificial en la industria TI, elaborado junto a la Comisión de Talento de CUTI, recogió las experiencias de 30 participantes de 19 empresas socias entre julio y agosto de 2026. Sus resultados muestran que la IA ya está transformando la dinámica laboral del sector, aunque su impacto varía según las características de cada organización.
Gonda explicó que uno de los cambios más significativos se observa en la programación. “Donde más se ha transformado es en lo que llamamos la generación de código, escribir códigos es algo que está empezando a automatizarse de una forma muy rápida”, afirmó.
Esta transformación también exige que las empresas tecnológicas incorporen nuevas capacidades para mantener su competitividad. “Para nosotros es importantísimo y necesitamos poder hacerlo, porque de alguna manera las empresas de tecnología son quienes llevan tecnología a otros sectores. Entonces, si nosotros no nos actualizamos, es muy difícil poder darles valor a otros sectores”, sostuvo.
Formación y empleo
El informe identifica un cambio en las competencias demandadas. La comunicación, el pensamiento crítico, el conocimiento del negocio y la capacidad de evaluar los resultados generados por la IA adquieren mayor relevancia. Al mismo tiempo, los fundamentos técnicos continúan siendo esenciales.
En materia de capacitación, las empresas destacan la experimentación, el aprendizaje cotidiano y el intercambio entre colegas frente a los programas extensos de formación. “La tecnología avanza de una forma extremadamente rápida, mucho más que las academias. Entonces, la experimentación es una de las formas más rápidas que uno tiene para aprender”, explicó.
Sin embargo, aclaró que esta tendencia no disminuye la importancia de la educación formal. “Eso no quita peso ni responsabilidad a lo que es la educación formal. Ya que en la universidad podemos entender en profundidad, de forma teórica de qué trata la IA, pero en el día a día tenemos esa formación práctica que es difícil de obtener en el aula”, señaló.
Otro aspecto que genera interrogantes es el futuro de los trabajadores que recién ingresan al mercado laboral, especialmente porque algunas tareas tradicionalmente asignadas a perfiles junior comienzan a automatizarse.
“Eso es un tema que todavía no está del todo claro. A priori parecía que los perfiles juniors se veían perjudicados, pero hace pocos días asistí a un evento que se hizo sobre testing de software y dijeron lo contrario, que los jóvenes tienen buenas oportunidades sabiendo utilizar estas herramientas”, expresó.
Desafíos y oportunidades
El estudio también identifica diferencias entre empresas grandes y pequeñas. Mientras las primeras cuentan con estructuras de innovación, formación y gobernanza más desarrolladas, las segundas presentan procesos de adopción menos formalizados.
No obstante, Gonda considera que las organizaciones de menor tamaño podrían beneficiarse especialmente de esta transformación.
“Parece que las empresas grandes están con alguna ventaja, pero yo creo que en el futuro las empresas pequeñas van a tener muy buenos réditos de toda esta tecnología que está llegando, porque les permite hacer más cosas con los recursos que tienen”, afirmó.
La incorporación de estas herramientas también plantea desafíos relacionados con la seguridad de la información, la regulación y la definición de criterios comunes para su utilización. Según el informe, las dificultades culturales y organizacionales pueden resultar más complejas que las estrictamente tecnológicas.
En ese escenario, el vicepresidente destacó las condiciones de Uruguay para aprovechar las oportunidades que genera la IA, particularmente por su tamaño, conectividad, talento y estabilidad institucional.
“Tenemos un marco regulatorio bien importante que es reconocido a nivel internacional. Por eso hoy estamos siendo vistos para que se generen otras oportunidades de inversiones. Tenemos un nivel de conectividad prácticamente desde el primer mundo y una formación de muy buen nivel”, destacó.
Asimismo, señaló que la dimensión del país facilita la articulación entre empresas, gobierno y academia, lo que permite avanzar con mayor agilidad en decisiones estratégicas.
“Creo que tenemos una oportunidad en la región realmente interesante. Esto no significa que la vamos a mantener eternamente, es lo que tenemos hoy, estamos conscientes de eso y estamos tratando de tomar la mayor oportunidad en este momento”, concluyó.