Uruguay es uno de los tres países de América Latina donde baja el apoyo a la democracia, según el Latinobarómetro 2026, la encuesta anual de opinión pública que realiza en la región la corporación chilena del mismo nombre. Además, casi la mitad de los uruguayos (45%) apoyaría un gobierno no democrático si diera los resultados que espera. Para Irigoin, que analizó los datos en entrevista con CRÓNICAS, esa baja y el 45% son “la principal señal de alerta”, y no un dato puntual, sino “una tendencia”.
La entrevistada dijo tener “varias hipótesis”. La primera es la polarización regional: según razonó, el hecho de que “esa polarización todavía no nos haya llegado” hace que perdamos noción del valor de la democracia. La segunda es generacional, es decir, “la mayoría no vivimos la dictadura que terminó en el 85” y “hemos crecido con esta democracia dándola por sentada, sin conocer la otra alternativa”. Sumó el efecto de ver casos como el de Bukele “sin estar viviendo las consecuencias negativas y viendo solamente los resultados de la eficiencia”. Ambos factores, afirmó, hacen que “se nos nuble un poco la realidad”.
Ante esto, la especialista admitió que los gobiernos no democráticos “tienen una ventaja en eficiencia o en velocidad de los resultados”. Aun así, afirmó: “Yo prefiero toda la vida un gobierno democrático que demore o que sea un poco menos eficiente que uno no democrático que sea súper veloz”.
El problema de los gobiernos no democráticos es el control sobre las instituciones: “Hoy resuelve y hace cosas que a los ciudadanos nos parecen útiles, pero tal vez mañana empiece a hacer cosas que quiera hacer y nadie tiene mecanismos para frenarlo”. Resignar derechos “en pos de mejores resultados”, puntualizó, es “ceder soberanía”, y se pierde “la libertad para disentir”, igualdad política y derechos que “no deberían depender de si el gobierno o la mayoría están de acuerdo”. Irigoin prefiere pensar la democracia “como una forma de gestionar los desacuerdos”.
La clasificación de los gobiernos tiene matices
Consultada por cómo caracterizar a los gobiernos no democráticos, advirtió que “la forma más simplista” es dividirlos entre “democracias o dictaduras”: “la mayoría de los gobiernos no democráticos no son dictaduras”. Sobre el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador, expresó: “Yo no sé si corresponde caracterizarlo como un gobierno no democrático, pero sí tal vez es un gobierno que tiene actitudes no democráticas”.
Citó la categoría de los autoritarismos competitivos: países que “a simple vista parecen democracias”, pero con “desigualdades en esas competencias o fraude electoral”: “no podemos hablar de dictaduras, pero tampoco de democracias”. Distinguió a otro grupo, de países democráticos “en estructura” donde “una vez que el gobernante llega al poder puede llegar a tener alguna actitud no democrática”. Ubicó allí, a modo de ejemplo, el caso de Donald Trump en Estados Unidos.
Poder criticar la democracia es una buena señal
Sobre si conservar la democracia o transformarla, Irigoin indicó que el hecho de que haya críticos es “tal vez una señal hermosa de que está funcionando”, porque “tenemos libertad para hacerlo, lo cual no sucede con otros tipos de gobierno”. Citó a Churchill -“La democracia es el peor sistema de gobierno excepto por todos los demás”- y agregó: “Que sea el mejor sistema de gobierno no quiere decir que sea perfecto”.
En su opinión, “el Uruguay como sociedad está preparado para pensarla de manera crítica sin caer en simplismos o en alarmismos”, y “por suerte creo que todavía” no hubo movimientos antisistema, dado que los outsiders “siempre son incorporados” y piensan “en cómo mejorar el sistema en vez de en cómo destruirlo y armar uno nuevo”. Se detuvo en la importancia de ampliar la ciudadanía, o sea, hay que trabajar mucho más para que la gente pueda pensar la democracia de forma crítica y se involucre más. Aclaró que no es un problema propio de los uruguayos -dijo que están entre los latinoamericanos con mayor interés en política-, sino de una época “de mayor individualización, de hastío, de mirar mucho para adentro”.
Qué es +Uruguay
+Uruguay es la organización de formación de líderes públicos que dirige Irigoin. Trabaja desde 2024 ante una “demanda gigante” de capacitación en servicio público: su primer programa tuvo casi 3.000 postulantes para 80 lugares. Formó a más de 400 líderes, desde jóvenes que quieren dedicarse a la política hasta electos, como diputados. Exige que participen todos los partidos y busca representación de todos los departamentos y paridad de género. Todos sus programas reciben más inscriptos que participantes, por lo que deben seleccionar según su capacidad.