Enciso sostuvo que la visita es “un acontecimiento que va a trascender el tiempo actual”. Recordó que Juan Pablo II estuvo en el país y en Florida en 1988 y ubicó en la ciudad, el 8 de noviembre, “el punto de mayor concentración litúrgica” para la Iglesia a nivel nacional.
El intendente explicó que la base de asistencia son las casi 40.000 entradas que se difundieron por redes, y que a esas personas se suman quienes recorran la ciudad o esperen en la calle el paso del papamóvil, desde el ingreso hasta la catedral. “Va a haber una cantidad mayor de lo que ya está confirmado para la plaza”, afirmó.
Al referirse al lugar, dijo que “no era el ideal desde el punto de vista logístico”, pero que “se definió así por parte de la curia”. En agosto, la Intendencia informó en un comunicado que, además de la Plaza Asamblea, donde está la catedral, estudiaba como alternativa el Hipódromo Municipal, que permitiría recibir a más personas.
Inversión en infraestructura para la visita
Enciso describió el operativo como “algo totalmente atípico” y dijo que hace meses se trabaja en intervenir la ciudad: se mejoraron parques, jardines e ingresos, se asfaltaron algunos accesos y se intervino la plaza que rodea la catedral, con luminaria nueva.
A eso se suma la coordinación con las instituciones de la salud, la Policía y la Presidencia de la República, por la seguridad, ya que el papa “es un jefe de Estado”, y con la productora y la curia, para definir accesos, estacionamientos, baños químicos y pantallas gigantes, entre otros elementos.
Sobre la inversión, dijo que la Intendencia armó “un centro de costos” donde se imputan todas las intervenciones vinculadas a la visita y que los números precisos se analizarán después. Adelantó que “son algunos millones de pesos, algunos cientos de miles de dólares” y lo calificó de gasto “virtuoso”, porque “va a quedar la intervención para la ciudad”.
Como ejemplo citó el ingreso sur, la arteria conocida como Paso de los Dragones: un kilómetro de carpeta asfáltica nueva que se hizo ahora “en vez de esperar al año que viene”. Agregó que, si la ciudad estaba “un poquito atrás” en algún aspecto, la visita ayuda a ponerla al día.
Hoteles completos y ferias desde el sábado
En lo económico, Enciso dijo que la hotelería de Florida, “chica”, quedó “totalmente colapsada y reservada” desde los primeros anuncios y que el efecto alcanza a otros departamentos aledaños, como Durazno y Canelones. Mencionó unas 300 casas que la Dirección de Turismo convocó para alquilar y balcones sobre la Plaza Asamblea, con “transacciones muy importantes”: “mucha gente ha hecho un buen negocio en el buen sentido del término”. La evaluación, aclaró, “la tendremos más clara a la vuelta”.
Habrá una zona de exclusión por seguridad desde la noche anterior hasta después de la misa. Fuera de ella, la Intendencia ordena desde el sábado una feria gastronómica y de artesanos junto al Prado Piedra Alta, con prioridad para vendedores locales y algunos de otros departamentos, “permiso mediante”. Sobre la venta informal, dijo que “hay una parte que se puede controlar y hay otra parte que será con el sentido común de cada uno”, además de inspectores. Los alquileres, agregó, son “un tema totalmente privado”.
Según el jerarca, la puerta de la Piedra Alta será el lugar donde el papa se bajará a recibir “la distinción de visitante ilustre”. Museos y actividades culturales abrirán el viernes y el sábado. Enciso prevé que Florida quedará en el centro de la atención: habrá prensa acreditada de más de 14 países y “cientos y cientos de voluntarios”, y “cientos o millones de personas van a saber que en Uruguay existe un lugar que se llama Florida”.
La laicidad, según Enciso
Consultado sobre cómo se trazó la línea entre lo laico y lo religioso, Enciso dijo que en Florida el tema “es diferente a lo que tal vez se aprecia en los debates nacionales” y que la tradición de la Virgen de los Treinta y Tres siempre pesó en los gobiernos departamentales de Florida.
Sostuvo que la separación entre la Iglesia y el Estado “tampoco es un laicismo para nosotros malentendido, casi jacobino, como hemos visto algunas declaraciones atemporales o fuera de época para estar en el siglo XXI”, sin precisar a cuáles se refería. Expresó que hay que tratarlo “con madurez, equilibrio” y que hubo “un proceso pendular” que llegó al extremo de “poco más que ocultar la fe de la gente, sea cual sea”: esa etapa, afirmó, “tendría que estar superada”.