Según el sondeo, el 58% de las empresas que participaron de la encuesta tiene “iguales perspectivas sobre la situación económica del país para el año 2026 con relación al año que se cerró”, frente a un 29% que prevé un peor desempeño y un 13% que se mantiene con expectativas positivas. Sibille dijo a CRÓNICAS que, en comparación con las respuestas a fines de 2024, “hay un cambio fuerte” porque se registró “una caída sensible del porcentaje de empresas que tienen mejores perspectivas (de 29% a 13%) y un leve aumento, esta vez no muy significativo, de las que tienen peores” (que pasó de 25% a 29%).
El entrevistado explicó que la menor rentabilidad registrada en una mayoría de las empresas, sumada al contexto de incertidumbre económica —más marcado a nivel regional y global que en Uruguay—, ha incidido en una visión menos optimista sobre el desempeño de la economía en el transcurso de este año.
Otro dato clave radica en las perspectivas de crecimiento doméstico para este año. La empresa consignó que son “positivas” en el 13% de los casos, pero la situación contraria abarca al 30%. “A su vez, el 69% tiene una expectativa de que la economía crecerá a lo sumo 2% promedio anual en los próximos tres años”, advirtió el informe al que accedió CRÓNICAS.
Sibille explicó que en este apartado también hubo cambios interanuales pronunciados por una “caída importante” en los que tienen perspectivas positivas desde el 33%, y los que tienen perspectivas negativas aumentaron desde el 16%.
“Cuando se les pregunta lo mismo para la economía global, los que tienen visión positiva antes eran un 26% y ahora baja al 14%, mientras que los pesimistas permanecen más o menos estables en torno al 22%”, aseguró el analista. A su vez, las perspectivas respecto al nivel de ventas están peor entre los exportadores, grupo que muestra un “deterioro más marcado” porque “en diciembre del 2024 el 47% tenía perspectivas positivas y ahora baja al 35%, mientras los que tienen perspectivas negativas, aumenta del 13% al 22%”.
Competitividad; el principal de los problemas
Por otro lado, el relevamiento informó que la competitividad es vista como la principal debilidad de la economía uruguaya”, una opinión fundamentalmente sostenida por los costos salariales y el atraso del tipo de cambio. “Pedimos que clasifiquen en orden de importancia las variables para las cuales a su juicio hay mayores amenazas o debilidades en la economía uruguaya, y una proporción abrumadora -casi el 50%- nos dice que la competitividad es el mayor problema que hoy tiene la economía (...). Una de cada tres empresas dice que es el segundo gran problema, o sea que más del 80% de las empresas posicionan a la competitividad como el primero o el segundo gran problema que tiene la economía uruguaya”, consignó el integrante de KPMG.
Sibille dijo que el fenómeno “está atado a los problemas de crecimiento que está teniendo el país” y también a que Uruguay tiene “un problema de costos operativos en dólares elevados”. Lo anterior lleva a que “las oportunidades de negocios rentables se achiquen”, lo que a su vez hace que “el flujo de inversiones no sea todo lo dinámico que uno quisiera”.
Meta de inflación podría bajar
Las perspectivas de inflación de los empresarios se alinearon con la meta que tiene el Banco Central del Uruguay (BCU), situada en el 4,5% pero con un 1,5% de tolerancia. Así, “el 95% de las empresas espera que en 2026 la inflación será inferior al 6%, mientras que el 64% prevé que rondará entre 4% y 5%”, informó la consultora. Sibille señaló que existe un “sesgo” en este aspecto, puesto que “los empresarios por lo general tienen menos información macroeconómica que los analistas”, pero apuntó que “lo importante” está en “la tendencia”, que “es a la baja y ha sido a la baja”.
A finales de diciembre trascendió que al BCU le preocupaba “subcumplir” la meta, por lo que optó por avanzar con nuevos recortes en la tasa de interés hacia una fase expansiva. Sibila afirmó que la inflación baja también tiene sus problemas y que “la más importante de esas contraindicaciones es que puede golpear a las cuentas públicas”.
El entrevistado señaló que el presidente del Banco Central del Uruguay ya ha anticipado que, antes de que finalice el actual mandato, se concretará un ajuste a la baja en la meta de inflación. A su juicio, si bien el objetivo del 4,5% es positivo en relación con el promedio histórico del siglo XXI, continúa siendo elevado en comparación con las metas de otros bancos centrales de la región. En ese sentido, estimó que la meta podría reducirse en los próximos dos años, posiblemente hasta el 3,5%.