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Claudio D’Agostini, gerente general de GM Uruguay
“En 2025 superamos nuestras expectativas de ventas”
El mercado automotor uruguayo volvió a alcanzar un récord histórico de unidades vendidas, impulsado por la electrificación, un contexto macroeconómico favorable y el adelantamiento de decisiones de compra. Sin embargo, detrás del crecimiento, D’Agostini lanza señales de alerta vinculadas al aumento del stock, la creciente competencia y un posible techo en la demanda. En lo que respecta a Chevrolet, el gran logro en 2025, según el ejecutivo, fue la rapidez y efectividad de reacción de la marca, luego de haber tenido que ajustar el plan de importaciones, recortar proyecciones y explicar internamente el contexto tan brusco que se estaba dando. Con una estrategia basada en el respaldo de marca, una relación costo-beneficio competitiva y un portafolio con productos de distintas energías y segmentos, la compañía cerró el año en el podio de ventas.
Fecha de publicación: 30/01/2026
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Claudio D’Agostini, gerente general de GM Uruguay.
Por:
Redacción

El mercado automotor uruguayo volvió a cerrar un año récord, con ventas superiores a las 71.000 unidades. ¿Qué lectura hace de esta cifra?

El mercado volvió a marcar un récord histórico por segundo año consecutivo, lo que constituye un fenómeno muy relevante. En términos interanuales, el crecimiento fue del 8,4%, lo que es una expansión significativa. Detrás de estos números hay varios factores, pero el principal es el fuerte impulso de los vehículos electrificados. Las ventas de eléctricos prácticamente se triplicaron, y los híbridos, que también acompañaron, crecieron alrededor de un 40%, lo cual es muy significativo. No obstante, este desempeño no se explica únicamente por la electrificación. A nivel local también influyen variables macroeconómicas favorables: una economía estable, un poder de compra que viene creciendo, un tipo de cambio relativamente estable y un sistema financiero más dispuesto a otorgar crédito. Todo esto conforma un “combo” que explica los niveles récord de ventas y hace que sea un momento muy favorable para la compra de autos, tanto eléctricos como a combustión.

Ahora, a todo esto hay que sumarle un fenómeno adicional: el adelantamiento de compras futuras. Muchas personas que no tenían previsto cambiar el auto en 2025 decidieron hacerlo antes para acceder a un vehículo eléctrico y reducir el gasto en combustible. Esto implica que parte de las ventas previstas para 2026, 2027 o incluso 2028 se están concretando ahora.

Por esa razón, no creo que esta escalada de ventas sea sostenible en el tiempo. Para 2026, estimo que podría registrarse una caída de entre 5% y 6% respecto al año anterior.

¿Se puede decir que el mercado está llegando a un techo?

Diría que sí, que está acercándose a un techo. Si analizamos la relación de ventas por habitante, Uruguay se ubica en niveles similares a países europeos. En 2025 se vendió aproximadamente un auto nuevo cada 52 personas. Esa relación es comparable con economías que tienen una carga impositiva considerablemente menor que la de Uruguay. Este comportamiento se explica, en gran medida, por la decisión de muchos consumidores de adelantar la compra para pasarse a un vehículo eléctrico.

¿Con qué países se puede comparar esa relación de ventas per cápita?

Si tomamos el promedio europeo, que incluye realidades muy diversas, la relación es de un auto nuevo cada 40 a 45 personas. Uruguay, por lo tanto, se acerca a los niveles de un continente desarrollado.

¿Y cómo se posiciona Uruguay frente al resto de la región?

La diferencia es muy clara. En Sudamérica, el promedio es de un auto nuevo cada 95 o 100 personas. Si bien los datos finales aún no están publicados, tomando cifras hasta noviembre, ese es el orden de magnitud. Por tanto, Uruguay se encuentra muy por encima del promedio regional.

Uruguay es uno de los mercados más avanzados en electrificación de la región. ¿Qué rol juega el consumidor en ese proceso?

El rol del consumidor es absolutamente clave. Antes de la pandemia, el promedio de recambio de vehículos en Uruguay era de cuatro a cinco años. Hoy ese promedio se redujo a cerca de tres años, porque muchos clientes decidieron pasarse a un eléctrico aun teniendo un auto a combustión relativamente nuevo. Esa decisión está motivada principalmente por el ahorro en combustible, pero también por la percepción de que los beneficios actuales podrían no mantenerse indefinidamente. En lo personal, no creo que haya cambios bruscos en el corto plazo, aunque muchos consumidores prefieren adelantarse para evitar eventuales aumentos de precios en el futuro.

Muchas veces se habla de récords de ventas, pero usted destaca la diferencia entre facturación y empadronamientos. ¿Por qué es importante mirar el consumo real para entender lo que está pasando en el mercado?

Es una distinción fundamental. Los datos de empadronamientos de Sucive reflejan lo que efectivamente compró el consumidor final, mientras que los datos de ACAU muestran la facturación de las marcas a concesionarios e importadores.

Entre enero y noviembre, los empadronamientos crecieron 4.8% interanual, lo que igualmente representa un récord histórico. Sin embargo, en ese mismo período, la facturación creció 8.4%. Esa diferencia es relevante y responde, en gran parte, a un aumento significativo del stock en las automotoras. 

El 2020 puede tomarse como un “año cero” para el mercado automotor. En ese momento, la demanda superaba ampliamente a la oferta: muchas fábricas, incluida GM, interrumpieron su producción y las automotoras vendieron todo el stock disponible, llegando incluso a un punto en el que prácticamente no había unidades en plaza.

A partir de 2020 y hasta 2025, al comparar los datos de facturación de ACAU con los empadronamientos de Sucive, se observa una brecha creciente. Por ejemplo, en 2021 se facturaron 51.737 unidades y se empadronaron 49.838, lo que representa una diferencia de 1.899 vehículos. Si se repite este ejercicio año a año y se acumulan las diferencias desde la pandemia, el stock total en concesionarios creció en aproximadamente 14.300 unidades. Esto implica que, si en 2020 prácticamente no existía stock, en 2025 el mercado uruguayo cuenta con entre 14.000 y 15.000 unidades en inventario. Considerando que el promedio de ventas mensuales ronda las 5.000 unidades, el sector opera hoy con cerca de tres meses de stock. Desde el punto de vista financiero, este nivel resulta difícil de sostener, ya que representa una gran cantidad de capital inmovilizado y presiona la rentabilidad de las automotoras. Por eso, la diferencia entre los datos de ACAU y Sucive funciona como una señal de alerta: el mercado no solo enfrenta un exceso de marcas, sino también un exceso de stock, lo que podría poner en riesgo la continuidad de algunas automotoras en los próximos años.

¿Estamos frente a un mercado sobreabastecido o simplemente ante un cambio en la forma en que las marcas planifican su negocio?

Cada uno planifica su negocio a su manera, pero yo veo que varias marcas e importadores tuvieron un exceso de motivación, se entusiasmaron demasiado creyendo que iban a vender muchos autos eléctricos, olvidando que el escenario es muy competitivo porque hay varias marcas y modelos, y variación de precios. Entonces, en ese escenario, ya tenemos varios importadores que están complicados con el nivel de stock que tienen hoy. 

Actualmente existen muchas marcas, una amplia variedad de modelos y una fuerte presión sobre los precios, y si bien la industria está alcanzando su segundo récord seguido y el contexto macroeconómico sigue siendo estable, el escenario a futuro presenta desafíos, lo que hace  que los próximos años sean, al menos, preocupantes para parte de la industria.

En ese contexto, ¿cuál es la evaluación que hace del desempeño de Chevrolet en 2025?

El comienzo del año fue muy difícil. Tuvimos que ajustar nuestro plan de importaciones, recortar proyecciones y explicar internamente un cambio de escenario muy brusco. Sin embargo, el gran logro de 2025 fue la rapidez y efectividad de nuestra reacción.

En pocos meses lanzamos el Spark EUV —Uruguay fue el primer país en iniciar su preventa— con más de 600 unidades vendidas. La Captiva EV, cuya entrega comenzó en diciembre, ya superó las 200 unidades prevendidas. Además, renovamos modelos clave como Onix, Tracker y Montana, con una respuesta del mercado que superó nuestras expectativas.

Cerramos el año con resultados muy sólidos: el Onix volvió a ser el hatchback más vendido, la Montana lidera su segmento y el Spark EUV ya se ubica entre los diez SUV más vendidos. 

Entonces, pasando raya en todo, el año, que arrancó difícil, no podría haber terminado mejor. Esa es la gran realidad, donde superamos nuestras expectativas de ventas. Incluso en el mes de diciembre, la red entregó alrededor de 900 unidades a los clientes. Entonces, alcanzar ese número de unidades, en un mercado que está pasando por toda esta revolución de la que hablamos, es un profundo éxito. Es la prueba de que Chevrolet, una marca muy tradicional, que brinda confianza, sigue estando entre los principales actores del mercado uruguayo.

¿Qué define hoy el liderazgo de una marca en Uruguay?

El liderazgo se basa, fundamentalmente, en la relación costo-beneficio. Uruguay es un mercado muy exigente. El uruguayo valora mucho la seguridad, el equipamiento y la calidad, pero también es extremadamente sensible al precio. Esa combinación lo convierte en uno de los mercados más desafiantes de la región.

Para Chevrolet, el escenario actual del mercado resulta ideal, ya que se alinea con su ADN histórico de ofrecer vehículos con una sólida relación costo-beneficio, desde modelos de entrada hasta vehículos de mayor gama. Si tomamos nuestros últimos lanzamientos, tenemos el Spark EUV a US$ 24.990, en una relación muy equilibrada entre lo que es el costo y el vehículo en sí. Luego está la Captiva EV a US$ 33.990, con un precio que está por debajo de otros competidores, y que también entrega el respaldo y calidad de marca, seguridad y equipamientos.

Si vamos a los números fríos, en lo que respecta a cuota de mercado, todo indica que el liderazgo en 2026 se definirá con participaciones en torno al 11% o 11.5%; antes de la pandemia, una marca líder alcanzaba cuotas del 15% o 16%. Eso refleja cuán competitivo se ha vuelto el mercado uruguayo.

Hoy, más del 25% de las ventas son de vehículos eléctricos, y algunos expertos del sector hablan de que en 2026 ese mercado segmento puede andar en el 50%. ¿Qué desafíos enfrenta Chevrolet ante ese panorama?

El principal desafío es que en Uruguay la necesidad por eléctricos es distinta de la que, por ejemplo, hay en Argentina. Por eso lanzamos la Captiva EV en Uruguay antes que en Argentina, donde primero se introdujo la versión híbrida. A pesar de ser un mercado pequeño, Uruguay tiene requerimientos muy específicos. Gracias a una gestión ágil, hemos logrado posicionarnos como pioneros en lanzamientos eléctricos, como ocurrió con el Spark EUV, cuya preventa también se inició primero aquí. Ese fue un gran logro de nuestra operación local, pero es reflejo de una necesidad muy particular que tenemos. 

¿Qué pesa más hoy para el consumidor: el producto o la marca?

El respaldo de la marca es determinante. Chevrolet cuenta con la red de servicios más amplia del país, una sólida estructura de posventa y una alta disponibilidad de repuestos. Eso le da tranquilidad al cliente.

Y siempre hago una alerta: ojo con lo que el cliente elige, porque hoy en el mercado hay varias marcas aventureras, que en dos o tres años más no van a estar más porque es imposible sobrevivir en un mercado con 90 marcas compitiendo por 70.000 unidades.

Por eso, el respaldo, la continuidad y la infraestructura son factores clave en la decisión de compra



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