La inteligencia artificial (IA) ya está disponible para prácticamente cualquier organización. También los datos, la infraestructura y el talento. El desafío, planteó EXCELSA 26, es otro: qué hacer con esas capacidades cuando las reglas del negocio empiezan a cambiar.
“La IA no es revolucionaria”, planteó Leonardo Loureiro, CEO de Quanam USA, al abrir la jornada. El valor, sostuvo, no está en disponer de una tecnología, sino en encontrar una nueva manera de utilizarla.
Para Loureiro, muchas de las piezas ya están disponibles. El desafío es decidir cómo conectarlas. Esa mirada también atraviesa la evolución de Quanam, que pasó de implementar soluciones a conectar capacidades entre organizaciones y ecosistemas.
El desafío de convertir las capacidades en productividad
La discusión tomó dimensión nacional en la mesa “La digitalización y la IA como palanca de competitividad nacional”, con Álvaro García, presidente del Banco República; Cecilia San Román, presidenta de Ancap; y Juan Ignacio Dorrego, presidente de ANDE, con la moderación de Romina Andrioli.
Desde tres organizaciones muy diferentes, apareció una coincidencia: tener capacidades no garantiza productividad. Hay que convertirlas en mejores decisiones y resultados.
García destacó el potencial de los datos para mejorar procesos y decisiones: “Los datos son fundamentales. El banco es un enorme productor de datos”.
Por su parte, San Román explicó que el camino hacia la IA comenzó antes de la propia IA, es decir, con datos ordenados, gobernanza, procesos y personas preparadas. Algunas iniciativas ya permitieron reducir costos hasta 10 veces y horas hombre hasta 15 veces.
Dorrego llevó la discusión al plano del país y puso el foco en la productividad de las mipymes: “Con capacidades no alcanza”.
La idea central de la conversación fue que la ventaja no está solamente en tener tecnología, sino en saber dónde aplicarla y cómo convertir las capacidades disponibles en productividad y competitividad.
De la tecnología al problema que vale la pena resolver
Los casos de eAgro, DAPLAN, Vektora y DAC llevaron esa discusión al terreno concreto.
Jerónimo Quintela, product owner de eAgro; Florencia Barrios, product manager de DAPLAN; Carolina Charrie, business development manager de Quanam; Catalina Vejo, directora de DAC; y Martín Escardó, consultor en Ecosistemas Digitales de Quanam, compartieron experiencias que partieron de una misma premisa: el problema viene antes que la tecnología.
En eAgro, la pregunta pasó de qué plataforma construir a qué momento del negocio digitalizar. En DAPLAN, de cómo predecir la incertidumbre a cómo decidir mejor frente a ella. En Vektora y DAC, de resolver una necesidad a combinar capacidades para crear nuevas posibilidades.
La innovación no siempre requiere crear algo nuevo, puede surgir de mirar un problema de otra manera y combinar las capacidades que ya existen.
Cómo anticipar dónde estará el valor
El cierre estuvo a cargo de Javier Creus, fundador y CEO de Ideas for Change y creador de Pentagrowth. Su planteo llevó la discusión un paso más allá, o sea, cuando una capacidad que antes era escasa se vuelve abundante, el valor puede desplazarse y con él cambiar las reglas del negocio. Anticiparse, explicó, no significa adivinar qué va a pasar, sino detectar esos cambios y preparar a la organización para actuar: “No se trata de esperar a la próxima pantalla. Se trata de aprender a construirla”, apuntó.
Una pregunta para las organizaciones
EXCELSA 26 dejó una pregunta que atraviesa todas estas conversaciones: ¿Qué capacidades ya existen en una organización que, combinadas de otra manera, podrían crear algo que todavía no existe? La próxima ventaja competitiva, de acuerdo a los oradores, puede no estar en tener acceso a una nueva tecnología antes que los demás, sino en saber qué hacer con las capacidades que ya tenemos.